La gente relaja el uso del barbijo con o sin norma de obligatoriedad

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Mientras las autoridades abren el debate sobre aflojar o no el uso del barbijo en espacios abiertos, la población relaja esa protección sin necesidad de una normativa. Este lunes el Comité de Emergencias Municipal (COEM) de la capital cruceña aprobó una nueva resolución en la que mantiene la obligatoriedad del uso de la mascarilla, pero exige al Servicio Departamental de Salud (Sedes) ajustar las estrategias de vacunación para alcanzar la cobertura del 80% que condiciona el Ministerio de Salud para flexibilizar la medida. 

“Estamos enviando dos cartas, una al Sedes y otra al Ministerio de Salud para que nos puedan ayudar en el plan de acción que tengan sobre el plan de vacunación. Nosotros ya estamos con el 67%, pero necesitamos llegar al punto máximo que es el 80%”, manifestó la alcaldesa interina Gabriela Garzón.
La resolución del COEM exige al Sedes ampliar y aumentar la vacunación masiva y ser más efectivo en el alcance de personas inmunizadas. De igual manera, señala que los puntos de diagnóstico continuarán atendiendo con normalidad y serán ampliados en caso de ser necesario.

Mientras tanto, el comportamiento de la ciudadanía está lejos del debate de las autoridades. En los mercados y en la vía pública es escaso el uso de la mascarilla de protección, pues solo la usan algunos y otros se la colocan incorrectamente, es decir, que no se cubren ni la boca ni la nariz con el barbijo. La exigencia se cumple en su totalidad solo por quienes aguardan para ingresar a oficinas públicas, entidades bancarias, empresas y otras oficinas, donde el uso del barbijo es obligatorio. 

En el transporte público también cuesta que se respete la bioseguridad, pues incluso hay conductores que no llevan barbijo y tampoco es una exigencia para los pasajeros que suben sin ningún cuidado.
En los mercados son contados los vendedores que cumplen esta medida de protección, mientras que los clientes se quitan la mascarilla a la hora de hacer sus compras o se la colocan en la barbilla.

La posibilidad de flexibilización de su uso en los espacios públicos genera opiniones divididas entre la gente. Verónica Zabala está en contra de esta posibilidad, ya que considera que esto daría lugar a un relajamiento mayor, que adelantaría una cuarta ola de contagios. Asegura que ella es de las personas que ha hecho del barbijo una prenda más de vestir, por lo que no sale a la calle sin el tapaboca y en su presupuesto de gastos mensuales incluye la compra de dos cajas de barbijo. 

Brenda Suárez tiene una opinión contraria, al asegurar que en las calles son pocos los que lo usan o se lo colocan de forma incorrecta. “Creen que se están protegiendo, pero si te lo colocas y te quitas para hablar no lo estás haciendo”, dice. Es partidaria que la gente se haga vacunar para estar protegida contra el virus y cumpla con la desinfección de manos y evite las aglomeraciones. Tiene tres dosis y espera colocarse pronto la cuarta para estar más tranquila.

La situación epidemiológica
El Ministerio de Salud y el Concejo Nacional Estratégico de Emergencia Sanitaria definieron que ninguna región podrá flexibilizar las medidas de bioseguridad si no cumple ciertos requisitos, como tener el 80% de cobertura con la vacunación de esquema de dos dosis, 50% con esquema de tercera dosis y cuando los niveles de índice de alerta temprana se encuentren en riesgo de alerta inicial. 

El Ministerio de Salud reportó este lunes que los casos de Covid-19 en el país continúan decreciendo y en la última semana se registró una disminución del 35% con respecto a los siete días anteriores.
El ministro de Salud, Jeyson Auza, señaló que en la anterior semana se registraron 397 casos, con lo que suman 905.428 en los más de dos años de pandemia. Cinco departamentos tienen un descenso en la curva de contagios, uno registra un comportamiento estacionario y tres regiones, leves ascensos. La tasa de letalidad es del 0,7%.

FUENTE : EL DEBER


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