Una pequeña luz brilla en comunidades guaraníes afectadas por el aluvión

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Faltaban pocos minutos para las 23.00 del 20 de febrero. Casi toda la comunidad estaba durmiendo en sus viviendas. Llovía intensamente en Tomatirenda. El viento golpeaba sus ventanas. Muchos pensaban que el fenómeno era pasajero. Nadie esperaba lo peor, pero el temporal se llevó todo, incluso vidas humanas. Hoy, aunque la normalidad está todavía lejos, hay una pequeña luz que da esperanzas a los comuneros. 

El aluvión del 20 de febrero arrasó con todo lo que encontró en su camino. Tomatirenda fue la comunidad más afectada de las seis destrozadas en el municipio de Entre Ríos, en el departamento de Tarija. Tomatirenda desapareció. Ni una sola casa quedó en pie. Ahora, los pobladores siguen batallando para tener lo que tenían: una vivienda y su espacio para cosechar y criar ganado.

Algo similar sucede en las otras comunidades guaraníes afectadas: Timboy, Ñaurenda, Saladito de Ñaurenda, Filadelfia, Mokomokal y Palmarito. Toda esta zona se la conoce como Itaka Guasu.
Desde entonces una de las organizaciones que ha apoyado, sobre todo a los niños, es Aldeas SOS, pero poco a poco hay una luz de esperanza.
Martha Torres está consciente de que la normalidad está todavía lejos. Aun así, lucha por salir adelante. Ella es la capitana de Tomatirenda y dice que con poco están saliendo adelante. Busca construir su vivienda en un lugar alto, pero ahora prioriza la búsqueda de recursos para volver a la agricultura y la ganadería.

“Estamos viendo cómo reponernos del desastre. Nos puso al piso, pero no nos mató. Tenemos manos, tenemos pies y podemos todavía resucitar para el bien de nuestras familias. Lo que queremos es un espacio para cosechar, para criar ganado, que es lo que antes era nuestro sustento de vida”, clama Torres. 

El secretario de Gestión Institucional y Planificación del municipio de Entre Ríos, Julio Verdún, dice que se coordina con la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) el lugar en donde reconstruirá el poblado de Tomatirenda. La autoridad, además, adelanta a EL DEBER que se gestionan proyectos con organismos internacionales para que los comuneros de las zonas afectadas puedan trabajar mientras se reponen sus tierras. 

“En dos semanas entra el Programa Internacional de Alimentos de las Naciones Unidas, quienes harán una contribución importante. Se hará un trabajo con las familias de restituir sus activos productivos. Son terrenos, para que empiecen a producir para su seguridad alimentaria. A cambio de eso, el programa les dará un incentivo económico, que es como un jornal, que les servirá para satisfacer sus necesidades básicas.

 Hay otros proyectos que serán destinados para las mujeres, uno de ellos es con la palma, ya que se tuvo éxito con las comunidades guaraníes”, afirma Verdún. 

Proyectos en la mira
El proyecto de la palma tiene el objetivo de ayudar a las familias indígenas guaraníes para lograr la seguridad alimentaria que el aluvión les arrebató. Ya se hizo algo similar con el Programa Mundial de Alimentos en Bolivia con la intención de contrarrestar los efectos del cambio climático.
Pese a que existen las intenciones, el funcionario municipal dice que “la normalidad (en las comunidades guaraníes) está todavía lejos, porque es cuando la gente recupere sus medios de vida, pero se intentará todo”. 

Así, los poblados afectados todavía viven entre ruinas. Ven lejano el día en que puedan vivir como antes. Aun así, están seguros que se levantarán de entre las piedras. La semana pasada, EL DEBER mostró cómo los niños de las comunidades guaraníes arrasadas por el aluvión se dan modos para seguir estudiando. 

Muchos menores de edad pasan clases entre piedras. No tienen caminos para llegar a sus escuelas improvisadas –que tienen las mínimas condiciones- y la falta de los servicios básicos es el grito de auxilio que se escucha todos los días en las zonas afectadas. 

Ese es el caso de Tomatirenda. Esta comunidad guaraní, a tres horas y media de la ciudad de Tarija, fue devastada por el aluvión de febrero. No quedó nada. Su única escuela fue destrozada. Ahora caminan entre piedras gigantes y sus caminos son precarios. Viven en carpas y no tienen agua potable ni energía eléctrica. 

La desgracia llegó a la zona de Itaka Guasu de un momento a otro. Llovió varios días y la noche del 20 de febrero fue fatal. La quebrada creció imponentemente y arrasó con todo a su paso afectando a 535 familias guaraníes.
Muchas familias quedaron sin nada.

 Hoy esas comunidades están rodeadas de piedras gigantes que bajaron con el aluvión y que destrozaron todo. Hubo diez personas fallecidas, seis de ellos niños. Hasta ahora tres cuerpos no fueron encontrados, uno de ellos es de un menor de edad que vivía en Tomatirenda.

Buscan los cuerpos
El dolor en estas comunidades guaraníes no pasará hasta encontrar los cuerpos. Las autoridades paralizaron la búsqueda. La población, no. Tienen la esperanza de hallar los restos de sus vecinos. Clementina Quispe Choque relata que todas las mañanas se organizan para buscar los cuerpos. 

“El Gobierno dejó de buscar a nuestros vecinos. Nosotros no podemos dejar de buscarlos. Sus familias no dejan de buscarlos. No pueden estar así, deben tener un adiós”, afirma Quispe. 

Ella llora la pérdida de su vecina. Quispe relata que el esposo salió a salvar al nieto que dormía solo en una vivienda cuesta arriba. No pudo regresar por su esposa y su hijo y el aluvión se los llevó. Dice que hacían luces con sus linternas y gritaban, pero no se los escuchaba. Los reflejos de los rayos mostraban la desesperación de la mujer y su bebé, que tenía ocho meses. Sus cuerpos no aparecen y los comunarios del lugar los siguen buscando para darles un último adiós.

La Gobernación de Tarija prioriza por ahora los caminos. Se abren vías provisionales para que los comuneros puedan transitar. Además, anuncian que ya se restituyó la energía eléctrica en todas las comunidades afectadas. 

“Se ha restablecido el paso, todavía no se han reconstruido los caminos, pero si se han abierto pasos de manera que se pueda llegar hasta donde inicialmente se podía acceder por vía terrestre. En este momento la discusión está centrada en dónde es que se va a ubicar el nuevo poblado de la comunidad de Tomatirenda, que ha sido arrasada, borrada del mapa”, explica el gobernador de Tarija, Óscar Montes. 

La autoridad tarijeña, en el caso de Tomatirenda, informa que verificaron dos lugares para reconstruir la comunidad. El primero se encuentra en la zona alta, donde hay 18 hectáreas de terrenos, pero hay dudas que el agua potable pueda llegar. El segundo es la zona baja, en la que hay 50 hectáreas que pertenecen a la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG).

FUENTE : EL DEBER


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