La deuda de 5 estatales con el BCB asciende a Bs 36.786 MM.

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La deuda de cinco empresas públicas nacionales estratégicas (EPNE) con el Banco Central de Bolivia (BCB) asciende a 36.786 millones de bolivianos a junio de este año, según los datos publicados en el Informe de Política Monetaria (IPM) de julio.

El financiamiento de la entidad   fue a proyectos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB),  Easba y la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (ver gráfica).

A diciembre de 2020, el saldo adeudado era de 36.251 millones de bolivianos y el aumento tiene que ver con el desembolso de 712 millones de bolivianos a ENDE.

El BCB señala en el IPM  de julio que  continuó atendiendo las solicitudes de desembolsos de las EPNE, así como también las de diferimiento y reprogramación de algunos créditos destinados a proyectos de estas compañías.

De los 712 millones de bolivianos desembolsados  a   ENDE,  479 millones de bolivianos fueron  al  proyecto hidroeléctrico Ivirizú y 233 millones de bolivianos se destinaron al proyecto complementario ciclos combinados de la  planta termoeléctrica de Warnes.

Según el BCB,  las EPNE realizaron amortizaciones de capital e intereses por 177 millones de bolivianos  y 210 millones de bolivianos, respectivamente, correspondientes a las empresas ENDE,  YLB y YPFB.

Durante este período, ENDE se acogió al diferimiento en el marco de la Ley 1356, de dos cuotas de capital (111,4 millones de bolivianos) e intereses (20 millones de bolivianos) de los créditos concedidos a los proyectos hidroeléctrico San José y Generación Termoeléctrica Warnes.

La empresa YLB solicitó la reprogramación del vencimiento en junio de una cuota de capital (172 millones de bolivianos) e intereses (169 millones) del crédito destinado al proyecto desarrollo integral de la salmuera del Salar de Uyuni planta Industrial Fase II – Producción. “Estas operaciones de diferimiento y reprogramación otorgaron alivio financiero a estas empresas”, precisa el BCB en el IPM.

El presidente del BCB, Edwin Rojas, señaló que los créditos son otorgados por la entidad acorde al  marco legal correspondiente que establece cuáles son las instancias que deben realizar el seguimiento. “Estos créditos que otorga el BCB están con garantías y  hasta ahora nunca se tuvo problemas. La ley establece cuáles son las instancias que deben dar seguimiento. No es competencia del BCB”, remarcó.

Deuda con el Finpro

En el IPM también se resalta la reactivación del Fondo para la Revolución Industrial Productiva (Finpro) a emprendimientos estatales. El saldo de la deuda de 14 empresas  con el Fondo  bajó  de 6.077 millones de bolivianos en 2020 a 6.065 millones de bolivianos a junio de 2021.

En el primer semestre se desembolsaron siete millones de bolivianos  a Emapa.  El Fondo  recibió amortizaciones a capital (18 millones de bolivianos) e intereses (tres millones de bolivianos) de la Empresa Eléctrica Corani.

El Finpro se creó por la Ley  232 del 9 de abril de 2012 con una duración de 30 años, con un importe de  1.200 millones de dólares, provenientes de las Reservas Internacionales Netas (RIN).

A junio, Ecebol es la estatal que más debe al Fondo, 3.689 millones de bolivianos;  seguido de Envibol, 396 millones de bolivianos ; Corani 274 millones de bolivianos;  Yacana 263 millones de bolivianos; Huanuni 250 millones de bolivianos; y  Quipus 235 millones de bolivianos.

Luego están  Minera Colquiri,  191 millones de bolivianos;  Lacteosbol, 174 millones de bolivianos; Emapa, 151 millones de bolivianos; Enatex, 142 millones de bolivianos; Promiel, 134 millones de bolivianos;  Vinto, 114 millones de bolivianos; BOA, 52 millones de bolivianos; y  Editorial del Estado, 17 millones de bolivianos.

El presupuesto reformulado 2021 incluye un crédito del BCB de 15.607 millones  de bolivianos al Ministerio de Economía y  de los cuales 500 millones  irán a un fideicomiso para  estatales.

Disminuye el saldo de obligaciones del TGN con el Banco CentralEl saldo de la deuda del Tesoro General de la Nación (TGN) con el Banco Central de Bolivia (BCB) llega a 33.072 millones de bolivianos a junio y presenta una disminución respecto a 2020, señala el ente emisor en el Informe de Política Monetaria (IPM). A diciembre del año pasado el saldo adeudado era de 34.432 millones de bolivianos,Según el BCB, el  TGN no solicitó nuevos préstamos en el primer semestre de 2021 y disminuyó su deuda.El Tesoro financió sus operaciones, principalmente con la colocación de bonos de tesorería a las AFP y al Fondo de Protección al Ahorrista (FPAH) y redujo su deuda con el BCB:  en febrero pagó 171 millones de bolivianos por concepto del crédito al sistema de transporte teleférico La Paz-El Alto; en febrero  canceló 188 millones de bolivianos  por concepto del crédito de emergencia nacional de 2008; y en marzo  pagó 1.000 millones de bolivianos del primer crédito de liquidez otorgado en marzo de 2020, además del pago de intereses por 87 millones de bolivianos.La Ley del Presupuesto General del Estado  2021 estableció el diferimiento y reprogramación de los adeudos de entidades públicas con el BCB y otras instituciones financieras públicas.

Aunque el Índice Global de Actividad Económica (IGAE) repuntó a 8,7% a junio, el Banco Central de Bolivia (BCB) ratificó la meta de crecimiento de 4,4% para la economía este año, en función al Programa Fiscal Financiero suscrito con el Ministerio de Economía.

“El BCB en su rol constitucional tiene que buscar certidumbre sobre las políticas. Se ha trabajado a principios de año en sincerar las cifras macroeconómicas  y metas, y  hemos establecido con el Ministerio de Economía  un crecimiento de  4,4%. En ese sentido, lo primero que debemos hacer es cumplir esa meta;  posteriormente si se puede superar, mucho mejor, pero nuestros esfuerzos deben enfocarse en cumplir esa meta”, remarcó el presidente del BCB, Edwin Rojas.

El BCB en su Informe de Política Monetaria (IPM) de julio  señala que en  esa línea, la orientación expansiva de la política monetaria fue profundizada, adoptándose diferentes medidas convencionales y no convencionales para mantener la liquidez del sistema financiero en niveles adecuados con el fin de promover la cartera de créditos.

En ese marco, se redujeron los límites de inversiones en el exterior y se incluyeron dentro de los límites las inversiones en bonos soberanos con el objeto de priorizar el uso de recursos disponibles en la economía nacional.

Por otro lado, se amplió la vigencia de los Fondos para Créditos destinados al sector productivo y a vivienda de interés social. Se facilitó el ingreso de liquidez a la economía nacional, destaca el IPM.

Marco Belmonte / La Paz


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