Dirigente indígena advierte que los conflictos llevan al país al cadalso y pide reconciliación.

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El líder del Movimiento Por la Soberanía (MPS) y exsenador del MAS, Lino Villca, pidió este sábado a los sindicatos movilizados y partidos políticos, deponer actitudes de confrontación  y abrir diálogo a la cabeza de la Iglesia Católica, buscando una reconciliación urgente porque la gestión de Jeanine Áñez “con su discurso de gobierno de facto está llevando al país al cadalso”.

Sostuvo que el actual conflicto social surge porque el Legislativo y Ejecutivo están en peligrosa pulseta política por sus candidatos Luis Arce y Jeanine Áñez, que puede “acabar peligrosamente porque ya hay pensamientos fratricidas en ambos lados”.

Según Villca, todo comenzó con el error de Áñez de convertirse candidata; ha continuado con el discurso de gobierno de facto de Arturo Murillo cuyos errores ha debilitado a su propia Presidenta que en este momento ya no tiene autoridad ni para llamar al diálogo, indicó.

Dijo que la cadena de errores ha seguido con el nombramiento de Branco Marinkovic que ha exaltado a los movimientos sociales porque saben que “no es ningún angelito” sino un persona que viene del racismo y la confrontación bajo la consigna de que los indígenas son una “raza maldita”.

“El racismo indígena de hace 14 años y del racismo oriental han vuelto y Marinkovic es el reflejo; por eso se necesita una reconciliación urgente entre bolivianos”, declaró.

Indicó que Añez debe aceptar que los indígenas han llegado al poder y no pueden ser excluidos de ningún gobierno pero también pidió a la clase política aceptar que el MAS es un partido que representa a los campesinos y otras clases sociales.

Cree que es urgente apaciguar al país frente a los errores del Tribunal Supremo Electoral al haber cambiado la fecha de las elecciones, porque más fácil hubiera sido ir a las urnas el 3 de mayo cuando había menos contagios que ahora, comentó.

Sin embargo también observa que el actual bloqueo de caminos ya no es tanto por la fecha de las elecciones, sino por un intento de salvar la sigla del MAS ante una posible anulación debido al error de difundir resultados de encuestas partidarias.

“Esto es una pulseta política y se debe encontrar una salida democrática en base a un diálogo propiciado por la Iglesia, porque si aparece uno o dos muertos, esto puede terminar peor que octubre del año pasado y con la renuncia de Jeanine Áñez”, advirtió.

/Erbol


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