Las condiciones ambientales redujeron tamaño del sábalo de Villa Montes.

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El tamaño del sábalo ya no tiene que ver con las normas de pesca, que deben tener unos 30 centímetros de envergadura, sino con las condiciones ambientales en las cuales vive el pez, son adultos pero chicos en tamaño, por lo que se necesita un estudio para definir nuevos valores de pesca, apuntó el apoyo técnico del programa Conservación y Desarrollo de la Fauna (Codefauna) Villa Montes, Gustavo Valdivia.

En los últimos días, el responsable de la Secretaría de Medio Ambiente de la Gobernación de Tarija, Pablo Avilés Pérez, luego de realizar un recorrido por los lugares de pesca y observó que el pescado es “sumamente chico” por lo que coordinó con Codefauna de Yacuiba y Villa Montes para realizar los controles y evitar la comercialización de estos ejemplares de tamaño reducido.

Desarrollo

Sin embargo, Valdivia explicó que el tamaño de estos peces es un tema complejo por la conducta migratoria que tienen, para empezar los que llegan a nuestro territorio no son bolivianos, se crían en los esteros argentinos y paraguayos que migran cada año en los que existe un problema de cosanguinidad – es una hipótesis que plantea -, que provoca que sean pequeños.

Según las mediciones biométricas, son peces adultos porque tienen los órgano sexuales desarrollados, sus fases se miden por el desarrollo gonadal, cuando ellos parten de los esteros de origen están con grado cero, cuando llegan a Villa Montes en abril y mayo están con uno y y en noviembre y diciembre llegan a cinco y seis que es cuando desovan.

“Lo que se necesita es hacer un estudio que nos permita identificar el problema de la disminución de las tallas, porque un gran problema es el ambiental, sus rutas migratorias están completamente taponadas desde Pedro P. Peña  en la parte argentino – paraguaya  hacia abajo en un cono de 100 kilómetros.

Este problema lo ocasiona Bolivia  porque envía muchos sedimentos por las actividades  industriales, etc., si antes teníamos 70 millones de toneladas métricas anuales, ahora son alrededor de  125, lo que es una inmensa cantidad de sedimento que se envía a la parte aluvial de Paraguay y Argentina y por eso desde 1932 el Pilcomayo ya no conecta con el río Paraguay.

Otro problema es el social, Villa Montes tiene una costa de 200 kilómetros, las últimas migraciones hacia este lugar fueron por la pesca en el Pilcomayo y es complicado controlar un lugar que tiene una rivera de tres a cuatro kilómetros de ancho.

“Se necesita hace un estudio científico para ver la disminución del tamaño del pez, no podemos adivinar,  definitivamente el problema es que no hay conexión con el rio Paraguay para que nuevos cortes puedan entrar al Pilcomayo  para  ayudar en el tamaño de los sábalos en cuanto a su calidad”, subrayó.

Cardúmenes en tiempo de invierno

El presidente del Sindicato de Pescadores del río Pilcomayo, Francisco Pérez Nazario, apuntó que en esta época invernal no es posible distinguir bien el tamaño de los peces porque a causa del frío los cardúmenes se asientan en el fondo del cauce y se quedan hasta que aumente la temperatura del agua para que empiecen a emigrar.

“En estos tiempos el pez se vuelve medio flojito, tiene su ciclo de vida que depende de estos fenómenos naturales, por lo que la pesca es reducida en Villa Montes, probablemente esté saliendo de otros lugares donde hay otros pescadores, pero en cuanto a la venta de peces chicos ya es competencia de otras jurisdicciones como el municipio de Tarija”, apuntó.

Respecto al tamaño, señaló que el control es una responsabilidad que corresponde a Codefauna y a la Dirección de Biodiversidad de la Gobernación de Tarija, señaló a pescadores que no son de la zona los que se dedican a comercializar pescado sin cumplir con las normas requeridas

A su turno Pablo Avilés reiteró que en un recorrido que realizó por los lugares de pesca observó que los ejemplares son muy chicos y en coordinación con Codefauna realizaron controles para evitar su venta, son 120 kilómetros de ribera a lo largo del río Pilcomayo, por lo que junto a las autoridades del pueblo Weenhayek acordaron que peces de menor tamaño a los 33 centímetros deben ser devueltos al cauce.

Avilés pidió a los comercializadores no comprar estos pescados chicos, porque les es difícil tratar de vigilar más de 150 kilómetros desde el angosto de Villa Montes hasta D’0rbigny, pero admitió que no hubo pescados grandes en esta temporada luego del monitoreo que hicieron.

ElPaís.


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