El Boeing 737 MAX inicia las pruebas de recertificación para volver a volar.

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Los reguladores aeronáuticos estadounidenses realizaron este lunes el primer vuelo de recertificación del Boeing 737 MAX, una etapa crucial para la supervivencia de esta nave estrella del fabricante que lleva más de un año en tierra tras dos accidentes mortales.

En la misma jornada, Boeing recibió el balde de agua fría de la aerolínea de bajo coste Norwegian Air Shuttle que anunció la cancelación de un pedido 97 naves y dijo que busca una compensación por las pérdidas sufridas por la inmovilización de los aviones.

Este modelo está en tierra desde el 13 de marzo de 2019 después del accidente de Ethiopian Airlines en el que murieron 157 personas. Esta catástrofe se produjo unos pocos meses después de que un Lion Air se estrelló en el Mar de Java dejando 189 víctimas mortales en octubre de 2018. 

El avión de prueba despegó desde una pista de Boeing en Seattle, informó un portavoz de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA). La prueba duró varias horas. 

Los ejercicios incluyen «una amplia gama de maniobras y de procedimientos de emergencia para medir si los cambios se ajustan a los estándares de certificación de la FAA», indicó el portavoz que precisó que estas pruebas se extenderán durante cerca de tres días. 

El modelo de aviones fue dejado en tierra por las autoridades aeronáuticas de todo el mundo debido a las preocupantes similitudes entre los dos accidentes, que ocurrieron poco después del despegue. 

En ambos casos, los reportes denunciaron que los pilotos fueron incapaces de maniobrar el avión. 

Durante meses este gigante de la aviación trabajó para que su nave para distancias medias -cuyas ventas eran su principal fuente de ingresos- volviera a volar. 

En ambos accidentes, las investigaciones señalaron al sistema antidesestabilización MCAS, pero también se detectaron irregularidades en el sistema de cables cuando la empresa trabajaba en las modificaciones al aparato, lo que aplazó el proceso de retorno al servicio. 

Un proceso largo 

Desde hace semanas, el fabricante esperaba la luz verde de las autoridades para poder iniciar los vuelos de prueba. 

Aunque esta recertificación es una etapa crucial, el regulador recordó que el proceso para que estos aviones vuelven a volar es más largo. 

«Aunque los vuelos de certificación son una etapa importante, quedan varias tareas claves por cumplir», agregó el representante del regulador que reiteró que la agencia va a «deliberar» y va a «revisar a fondo» el trabajo de Boeing antes de que el avión pueda volver a volar.

Las autoridades aeronáuticas deben probar las modificaciones hechas al avión observando su comportamiento en vuelo y analizando también miles de datos del recorrido. 

Sin embargo, la FAA ya advirtió que estas pruebas no serán suficientes, ya que el regulador fue acusado tras los dos accidentes de una relación demasiado estrecha con el fabricante y actualmente hay varias investigaciones en marcha, incluyendo una en el Congreso de Estados Unidos. 

El mercado parecía optimista sobre los ejercicios y este lunes las acciones de Boeing cerraron en 194,49 dólares, con un alza de 14,4%, un importante tirón que benefició al Dow Jones.

Para Boeing, volver a volar esta nave es una necesidad imperativa para dejar atrás una crisis histórica que hundió sus balances, ya que este modelo representa dos tercios de sus pedidos. 

A finales de abril, el grupo anunció el despido de un 10% de su plantilla, equivalente a 16.000 puestos de trabajo. La agencia de calificación S&P degradó su nota crediticia de A- a BBB, colocándola a un escalón de la categoría especulativa. 


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