Leonie es la primera transgénero al frente de un noticiero en Bolivia.

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Gracias a su esfuerzo y disciplina, Leonie Dorado ha sido la primera mujer transgénero en muchas cosas: en cantar en el Festival Internacional Festijazz, en desfilar alta costura en Bolivia para la firma de Beatriz Canedo Patiño y, como quien busca hacer historia, acaba de convertirse en la primera presentadora de noticias trans de la televisión nacional.

Decidió ser mujer hace cinco años. Entonces tenía 21 y estudiaba la carrera de Comunicación Social en Argentina. Asegura, fue una etapa “muy linda”. Cosmopolita, moderna y, como toda gran ciudad, concede a cada cual un espacio para el anonimato y la heterogeneidad. Allá, en Buenos Aires, Leonie sintió el fuerte abrazo de la complicidad.

“Siempre había sido diferente al resto de mis compañeros y el estar en una sociedad más grande, naturalmente, hizo que tome esta decisión sin tantas vueltas, perdiendo cualquier miedo de tipo social”, cuenta Leonie, quien se define, entre otras cosas, como una persona “inmediatista”, es decir, que toma las decisiones de un momento para otro. Y esta, aunque trascendental, no fue una excepción: “Literalmente lo decidí de la noche a la mañana”.

Aunque aclara: “Nunca sentí que estaba en el cuerpo equivocado, simplemente estaba buscando la forma en la que quería proyectar mi vida”.

Pero ser trans nunca fue un pretexto para poner en pausa su biografía. Al volver a su ciudad natal, La Paz, Leonie ingresó a los cursos extensivos de la Red Enlace Consultores en Desarrollo, en las que se formó durante dos años. Ahí adquirió el conocimiento que la ayudó a forjar su propio criterio sobre la ideología trans de la época posmoderna.

“Esta formación me ayudó a resolver algunas dudas y me di cuenta que no había nada de malo en mi cuerpo y que la transición, a mi parecer, es más mental que corporal, y que el compromiso conmigo misma era no apartarme de la sociedad, seguir adelante, tener proyectos y apostar por mis sueños”, relata Leonie.

Y fue en esos cursos donde conoció a Rosario Aquim: escritora, activista por los derechos humanos y gerente general de Abya Yala Televisión. Gracias a la invitación de Aquim, Leonie dio el salto a la pantalla chica el pasado 8 de junio, convirtiéndose en una voz del periodismo y en una esperanza para el futuro laboral del colectivo trans.

A sus 26 años de edad, conduce el noticiero de la noche de Ahora Bolivia. Si bien esta nueva experiencia y oportunidad supone un reto muy grande para ella, igual de considerables son el “logro” y la “alegría”, a los cuales honra con entusiasmo y profesionalidad.

“Ser la primera mujer transgénero en Bolivia en estar en televisión es una responsabilidad muy grande para mí, ya que un formato de este tipo requiere de una labor periodística muy importante. Asimismo, es una felicidad y un logro que da esperanza de un mejor futuro laboral para personas del colectivo LGBTIQ (lesbianas, gais, bisexuales y transgénero, intersexuales y queers), ya que acceder a un puesto de trabajo reivindica los derechos laborales que todos tenemos como seres humanos”, sostiene Leonie.

“He nacido para ser artista”

De pequeña, la música que más le gustaba escuchar era la del grupo británico las Spice Girls, a quienes empezó a interpretar desde que apenas tenía cuatro años. Consciente de su talento y pasión, su papá le trajo de uno de sus viajes una grabadora que tenía luces, casete y un micrófono. Y fue ahí donde -y cuando- empezó a registrar, los que ya tenía claro, eran sus mayores dones.

“Desde que tengo uso de razón mis padres y yo nos hemos convencido de que he nacido para ser artista (…) Yo me pasaba todo el día cantando, apretando los botones de este dispositivo y grabando. En mi casa nunca se escandalizaron por qué juguete utilizaba para jugar y daba lo mismo que lo hiciera con un auto que con una muñeca”, explica.

De siempre, la libertad fue su gran compañera. Y fue precisamente eso, la soltura para ser de la forma que quisiera, sin necesidad de encajar en ningún molde, lo que -dice- marcó la diferencia en su educación. Algo que hoy agradece a sus padres.

“Ellos nunca me educaron basados en una cosa tan trivial como un juguete, sino que siempre han tratado de educarme en valores, enseñándome que con esfuerzo y disciplina vienen los frutos y los buenos resultados”, señala. “Es por ello que tanto mis padres como mi hermana tomaron mi decisión con mucha naturalidad”, agrega.

A sus seis años, le pidió a sus papás inscribirse en el Conservatorio Nacional de Música, donde estudió música clásica -específicamente piano clásico- durante 14 años, más de media vida. Al mismo tiempo, se formó durante cuatro años en canto lírico y dos los dedicó al canto moderno.

“Sin duda, la música clásica me brindó la base elemental y necesaria para continuar con la carrera de música moderna, en la que estoy cursando la mitad de mi tercer año en piano moderno”. Y uno de los géneros musicales que se lleva en esta carrera es el jazz.

Con esta amplia base de conocimientos, y con ese amor que le pone a cualquier cosa que hace, Leonie ingresó el año pasado a la famosa banda de jazz Big Band como cantante, siendo la primera mujer transgénero en presentarse al afamado Festival Internacional Festijazz.

“Para mí fue un sueño cumplido, ya que fue una meta que me había propuesto para el 2019. Normalmente, para entrar a este festival tienes que tener muchos años de trayectoria y en mi caso, pisé ese escenario apenas en la mitad de mi segundo año de carrera, lo que me hizo sentir muy orgullosa de mí misma e inmensamente feliz. Pienso que con esfuerzo, trabajo y disciplina todo es posible”, asevera la joven artista.

Un mes después, en julio del mismo año, Leonie tuvo la oportunidad de lucir las creaciones de la colección “Viento” Otoño-Invierno de Fashion House of Beatriz Canedo Patiño, convirtiéndose así, una vez más, en la primera mujer transgénero en desfilar alta costura en Bolivia.

Nueva meta: publicar un libro

Activista por los derechos y la reivindicación de las personas trans en la sociedad, Leonie promueve la nueva propuesta trans de la época posmoderna, en busca de un mejor futuro para el colectivo. Con esta misión, espera ansiosa la publicación de su primer libro, cuyas líneas van cobrando vida en cada momento libre que tiene.

Con un día a día tan “ajetreado”, Leonie encontró en la cuarentena sanitaria el momento preciso para avanzar en la conquista de su nuevo sueño, un proyecto que, siente, le debe al colectivo del que forma parte. Su libro en proceso ya cuenta con propuestas de difusión en países como Argentina, España y Estados Unidos.

Dicho material trata, fundamentalmente, sobre lo que significa ser trans en la actualidad: “Esta nueva época trata de dinamitar, de ir en contra y de también superar ciertas tendencias e ideologías que se manejaban hasta la época moderna. Yo planteo que una persona trans no tiene por qué pasar por tratamientos invasivos como el tomar hormonas o mutilarse pensando que con estos cambios físicos algún día va a ser feliz”, explica Leonie.

Respetuosa con las metas y sueños propios de cada persona, su lema de vida es: “Haz las paces con tu cuerpo, pon tu salud en primer lugar, apuesta por tus sueños y sé feliz”. Consecuente con su consigna y su lucha, nunca ha tomado hormonas ni se ha sometido a ninguna operación o tratamiento para ser la mujer que siempre quiso ser.

“Pienso que aquello no nos hace personas triunfadoras. Lo que hace a una persona triunfante es el esfuerzo que le pone en desarrollar sus capacidades para ser brillante en lo que se dedique. Yo quiero que todos vivamos felices, que nos aceptemos y que, en vez de basar nuestra vida en lo físico, ocupemos cualquier espacio social, desarrollemos nuestros sueños y no nos quedemos atrás”, dispone Leonie.

Seguir con la música hasta convertirse en artista y alentar a otras vidas a vivir más libremente gracias a la suya son los anhelos que se posan sobre las seis letras de su nombre.

“Podemos ser personas LGBT con una vida muy digna”

Ella es un ejemplo de que la capacidad de una persona para desenvolverse en cualquier disciplina no tiene nada que ver con qué orientación o identidad sexual tenga, sino con las capacidades que posea para hacerlo. Pero, a veces, la sociedad sigue tratando de imponer límites. Y lo que antes se hacía a gritos, ahora se ejerce de manera silenciosa.

Según Leonie Dorado, se ha pasado de una discriminación directa basada en insultos y agresiones físicas a un odio silencioso.

“La discriminación no siempre se hace con gritos”, indica, “se realiza también con acciones cobardes como campañas incitadas por organizaciones que buscan manchar el trabajo, la labor y la dignidad de las personas del colectivo LGBT”.

“Nosotros podemos ser personas con una vida muy digna”, enfatiza Leonie, quien piensa que hoy día se confunde aceptar al colectivo LGBT en una sociedad con tenerle tolerancia.

“Lamentablemente, solo se le tiene tolerancia y no existe tal aceptación, porque la aceptación implica que en tu empresa o en tu grupo de amigos haya personas LGBT y que no solo las mires desde afuera”, concluye.

Pagina Siete


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