Los escarabajos ‘rompe focos’, una especie en peligro de extinción en Bolivia, son traficados ilegalmente a Japón.

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Una investigación de la National Geographic revela cómo está operando el tráfico ilegal de escarabajos ‘rompe focos’ en peligro, una especie en extinción en Bolivia. Traficantes japoneses y de otros países llegan hasta Coroico en busca de esta especie endémica del país. Los precios elevados en Japón seducen a los contrabandistas de insectos.

La investigación, realizada por el periodista boliviano Eduardo Franco Berton, reveló que los traficantes de insectosllegan todos los años hasta la región paceña de los Yungas, donde se encuentra Coroico, para llevarse a los escarabajos ‘rompe focos’ (Dynastes satanas), una variedad de escarabajo rinoceronte que es endémico de Bolivia.

Entre los meses de enero y mayo, comunarios de Coroico y localidades aledañas, atrapan al Dynastes satanas utilizando un generador de energía de 250 watts y una sábana blanca. Los escarabajos llegan atraídos por la intensidad de la luz blanca y son atrapados por los cazadores al chocar contra las sábanas.

Luego los pobladores venden cada insecto a 200 bolivianos a traficantes japoneses y peruanos, quienes llegan hasta Coroico para concretar las negociaciones ilegales. Una vez en Japón, su precio asciende hasta los 500 dólares. Un valor que se determina cuidadosamente de acuerdo a su tamaño, forma y longitud de los cuernos que tiene cada escarabajo.

Según el Libro Rojo de los Invertebrados de Bolivia, el ‘rompe focos’ es una especie endémica de Bolivia que habita en las provincias Franz Tamayo, Murillo, Nor Yungas, Sud Yungas y Caranavi en el departamento de La Paz; Chapare, en Cochabamba; y Valle Grande e Ichilo, en Santa Cruz.

En su publicación, National Geographic revela que traficantes japoneses llegan hasta Coroico para contratar los servicios de guías de turismo locales, quienes los llevan hasta los sitios en donde capturan al insecto.

En Bolivia, esta especie está protegida por los artículos 110 y 111 de la Ley del Medio Ambiente N° 1333, además del artículo 223 del Código Penal que establece una pena máxima de hasta seis años de cárcel para las personas que sustraigan o exporten bienes pertenecientes al dominio público.

También, los Decretos Supremos N° 22641 de 1990 y el N° 25458 de 1999 prohíben la captura, colecta y almacenamiento de especies de fauna y flora silvestre del país.


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